Lo peor del tratamiento -es un decir- que las estimaciones electorales reciben por parte del periodismo político no es el desconocimiento sino el empecinamiento. Por las trazas, ni saben, ni quieren saber. La continua confusión entre 1) intención de voto, 2) intención declarada de voto, 3) estimación de voto y 4) comportamiento de voto, es un clásico que no parece haya interés en superar antes de la próxima glaciación. A veces, y ojalá fuera solo en este terreno, tiene uno la impresión de que el justo reclamo del «sin periodismo no hay democracia» solo hace vigilia cuando las empresas del sector amenazan los puestos de trabajo, pero vuelve a dormitar en el entretanto del ejercicio.

Justo es reconocer también que los profesionales de la cosa demoscópica -y no digamos las empresas- contribuimos lo nuestro al enredo, más preocupados en vender producto que en transferir conocimiento, aún a costa de la disciplina y de la herramienta. Y así no hay manera de que avancemos, ni los unos ni los otros. Todavía estoy por ver que un error médico sea imputado a un bisturí o a una venda. Los errores demoscópicos, sin embargo, encuentran pronto al culpable: la encuesta. Las fechas postelectorales abundan en ejemplos. Al tiempo que quien vendió el producto escapa ileso mientras se afana en el próximo presupuesto.

Pero volvamos al -es un decir- tratamiento periodístico de las estimaciones electorales. Publicaba El País en su edición de hoy los resultados de un sondeo de Metroscopia que incluía datos sobre las preferencias de voto de cara a unas hipotéticas elecciones generales.

Voto probable declarado

La ficha técnica se esmeraba en aclarar que los datos se referían únicamente al voto probable declarado (declarar, según el DRAE, significa «manifestar, hacer público algo», lo que obviamente no incluye ninguna presunción sobre la veracidad factual de lo declarado), sumando a la intención de voto directa la simpatía partidista de quienes no habían declarado intención. Por si no se entendía, la ficha técnica añadía que los datos no podían entenderse de ningún modo como una estimación de voto, puesto que no habían sido sometidos a «tratamiento de depuración y de refinamiento alguno» (lo que en otras ocasiones, y muchas veces de forma peyorativa, se denomina “cocina”).

Pues que si quieres arroz Catalina. Justo debajo de tan profusas aclaraciones, El País titulaba: «El apoyo al PP se hunde por la desmovilización de su electorado». No sé de dónde habrá sacado esa conclusión el redactor del titular, porque en lo que a los datos del sondeo se refiere lo único seguro es que se hunde el volumen de quienes declaran que votarán al PP. Bueno, ni siquiera eso es seguro, porque para saber si ese “hundimiento” es de ahora habría que comparar las respuestas actuales con la intención declarada de voto al PP en sondeos anteriores. Si el referente de comparación es el voto real dirigido al PP en las últimas elecciones generales, estamos comparando comportamiento de voto real en 2011 con intención de voto declarada ahora. Como diría Ana Botella, melocotones y plátanos. Pudiera ser por tanto que nada se haya hundido, sino que nos encontremos ante un voto oculto estable al PP, en el sentido de que no declara en las encuestas que votará al PP, pero luego va y lo hace.

Titular

De modo que para concluir que se produce tal “hundimiento” necesitaríamos conocer la evolución de la intención de voto declarada en las sondeos desde 2011 hasta hoy. Aún así, y aunque no tengamos los datos para certificarlo, asumamos por último que efectivamente se ha producido un fuerte descenso en la intención declarada de voto al PP en los últimos sondeos, incluso con magnitudes de “hundimiento”. Seguiremos teniendo el problema de conectar intención declarada con comportamiento real. Es decir, necesitamos analizar y valorar si el descenso en la intención declarada, expresa en efecto un incremento de la decisión de no votar al PP o se debe en realidad a una subida del voto oculto al PP. Para ello necesitaremos más datos encima de la mesa y -sobre todo- entender que no es lo mismo intención de voto, intención declarada de voto, estimación de voto y comportamiento de voto.

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