La intención de voto es la respuesta directa de los entrevistados a la pregunta de qué votarían si se celebrasen elecciones mañana. Aunque el CIS se empeña en etiquetar los datos de intención como «votos directos en la encuesta», es obvio que no son votos, solo son respuestas a una pregunta. Es importante tenerlo en cuenta porque está comprobado que suele haber una distancia entre lo que la gente hace y lo que la gente dice que hace. En sexo y en política particularmente. El voto oculto, por ejemplo, se refiere a aquellos que en la encuesta no dicen lo que van a hacer. O que dicen que van a hacer una cosa distinta de la que realmente tienen pensado hacer.

Evolución IDV Euskadi

Sin embargo, la intención de voto tiene la ventaja de que no tiene «la cocina» que sí tienen las estimaciones electorales. En un momento de tanta incertidumbre demoscópica, con cambios un tanto increíbles de un mes al siguiente, deberíamos dejar un poco al margen las estimaciones electorales y prestar más atención a la intención de voto como indicador del clima electoral.

Siempre que los datos sean metodológicamente fiables, claro. Algo que no puede decirse de todas las encuestas que se están publicando. Y siempre que el sondeo publique el dato de intención directa. Algo que los que andan con astucias (2 Cor. 4:2) no suelen hacer. Las estimaciones pueden variar mucho de una encuesta a otra, tanto como lo hagan las hipótesis que se barajan a la hora de “adivinar” el resultado electoral. Pero la intención directa, asumiendo que los errores muestrales que se publican son ciertos, no puede volverse loca de unas encuestas a otras hechas en el mismo periodo.

Lo que venimos diciendo tiene importancia sobre todo cuando nos fijamos en la evolución de los datos. Con la intención de voto, al menos, tenemos la certeza de que lo que estamos viendo es la evolución de las respuestas directas de las personas encuestadas. En la evolución de las estimaciones electorales, sin embargo, no sabemos si esa supuesta evolución se debe a cambios en las respuestas de los entrevistados o a cambios en las hipótesis del “cocinero”, cosa bastante probable en el momento actual.

Para ver la evolución de la intención de voto en Euskadi voy a utilizar los datos de los últimos sociómetros y los del último Euskobarómetro. En ambos casos, la técnica de sondeo es la de encuestas a domicilio (ni telefónicas, ni cuestionarios online). La comparación tiene el hándicap de que el Sociómetro preguntaba por el voto a elecciones forales (se han ponderado los datos de cada territorio para obtener el correspondiente a la comunidad autónoma), mientras que el Euskobarómetro lo hacía para las autonómicas. Creo, no obstante, que la coherencia de los datos permite observar la evolución considerando conjuntamente todos ellos. Con la excepción de Podemos y la abstención, en el resto de los casos las evoluciones de las respuestas en estos cuatro meses son suaves. De hecho eso es lo habitual aunque ahora parezca lo contrario, acostumbrados como estamos al tiovivo de una sorpresa al mes, tan del gusto de la «demoscopia showbiz».

La intención de voto declarada a PNV, Podemos y EH Bildu, es sensiblemente mayor que la de PSE y PP. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la ocultación de voto a estos dos últimos, sobre todo al PP, es un clásico en Euskadi. Aún así, los valores de intención son inusualmente bajos, también para PNV y EH Bildu, quizá por la irrupción de nuevos actores o quizá debido a un cierto clima de desafección partidista, que veremos si el calentón electoral de este año confirma o contrarresta. En cualquier caso, entre octubre y febrero, PNV y EH Bildu acusan un descenso en la intención directa de voto, PP se mantiene y PSE-EE apunta apenas una ligera subida.

El dato más llamativo son los dientes de sierra de Podemos. Una intención de voto errática anuncia cambios pero también arroja más dudas sobre su traducción final en comportamiento de voto cuando llegue el momento de las urnas. En este caso, la intención sube mucho entre octubre y noviembre (el trabajo de campo del Sociómetro se realizó en la primera quincena de octubre, el del Euskobarómetro es de la primera quincena de noviembre), para posteriormente descender de forma muy acusada, aunque el saldo final entre octubre y febrero siga siendo positivo para Podemos (+2,8). Un saldo que además le deja muy cerca de PNV y por delante de EH Bildu en intención declarada de voto, lo que también es bastante inusual en la demoscopia vasca para un partido (que se supone) no abertzale.

El ascenso en la intención de voto a Podemos entre octubre y noviembre de 2014, podría reflejar el acelerón final de su exposición pública positiva entre su Congreso fundacional (19-20 de octubre) y la elección final de su Secretario General (15 de noviembre). A partir de ese momento, sin embargo, empiezan a aparecer informaciones negativas y de impacto en torno a Podemos, como el caso del contrato de Errejón (21 de noviembre) o el pinchazo televisivo de Iglesias en la entrevista con Ana Pastor (16 de noviembre). Y después vinieron más. En ese contexto, la movilzación del 31 de enero no consiguió el momentum del periodo congresual.

Es llamativo, también, que los dientes de sierra no se correspondan con movimientos en el resto de opciones de voto, sino en la abstención declarada, que es casi su reflejo opuesto. En un primer momento, el ascenso de la intención de voto a Podemos se compensa con un descenso de la abstención. Después, el descenso de Podemos encuentra la réplica en un aumento de la abstención.

No diremos más, porque «esos son los datos pero suyas son las conclusiones», que dice Ana Pastor mientras te sonríe una conclusión o dos. Y es que hay que tener cuidado con los datos también. Primero, porque un dato no hace verano y las conclusiones serán provisionales, hasta que nuevos datos las confirmen, las maticen o las desmientan. Segundo, porque nada hay más peligroso que escoger los datos que confirman nuestros pre-juicios. Es el mejor camino para acabar creyéndonos nuestras propias falacias. O para que se las crean los demás. Que se lo pregunten a quien hace los informes del Ministerio. Una cosa son los datos y otra los numeritos.

Anuncios